Cuando llega el día de la mudanza, las cajas parecen todas iguales. Mientras se llenan, cada una tiene sentido, pero una semana después nadie recuerda qué había dentro. El resultado es abrir muchas cajas para encontrar una sartén o las sábanas. Una buena etiqueta cuesta pocos segundos y ahorra muchas horas.
Elige un método sencillo y sigue siempre el mismo. Lo más práctico es escribir en cada caja la habitación de destino y una breve lista del contenido. Utiliza un rotulador grueso y letras grandes, que se lean desde lejos. Escribe en el lateral, porque las cajas se apilan y la tapa queda oculta. Si te ayudan amigos o familiares, todos entenderán a qué habitación va cada una.
Colores, números y listas
Los colores hacen la tarea todavía más rápida. Pega una cinta de un color distinto para cada habitación: una para la cocina, otra para el dormitorio y otra para el baño. Quien lleva las cajas solo necesita mirar el color para saber adónde va. Puedes marcar también las puertas de la nueva casa con un trozo de la misma cinta. Así la mudanza se organiza casi sola.
Numerar las cajas añade una capa de control. Apunta en un cuaderno el número de cada una y lo más importante de su contenido. Así, si falta una, sabrás cuál es sin abrir todas. Esa lista también ayuda a recordar qué has guardado, sobre todo si pasan meses antes de desembalarlo todo. Mantén el cuaderno a mano durante toda la mudanza.
Reserva una caja de primera necesidad, con lo que hará falta la primera noche. Mete sábanas, toallas, artículos de aseo, una linterna, cubiertos y algo para preparar una bebida caliente. Márcala con letras grandes y un color llamativo, y llévala tú mismo en el coche. Así no tendrás que buscar entre mil cajas cuando estés cansado.
Para desembalar, empieza por las habitaciones que más necesitas: el dormitorio y la cocina. Abre cada caja donde va a quedarse, y coloca las cosas de inmediato. Las cajas vacías se apilan en un rincón o se sacan de casa para que no estorben. Si has etiquetado bien, verás que el trabajo avanza con una calma inesperada. Poco a poco, la casa nueva empieza a parecer un hogar.