En muchos cajones hay una caja o un frasco lleno de llaves. Algunas son grandes, otras diminutas, y casi ninguna tiene una etiqueta. Nadie recuerda a qué puerta, candado o maleta pertenecían. Se guardan por si acaso, porque tirar una llave que quizá abra algo importante da un poco de miedo. Con paciencia, se puede resolver el misterio y liberar espacio.
Vuelca todas las llaves sobre una mesa y sepáralas por tamaño y forma. Las de aspecto parecido suelen abrir cerraduras del mismo tipo, como buzones, candados o cajones. Fíjate en las marcas, los números o los colores, que a veces dan pistas. Coloca aparte las que ya reconozcas, como las de casa, del coche o de un familiar. Con este primer reparto, el montón se hace mucho más pequeño.
Probar y decidir
Ahora empieza la parte divertida: probar cada llave que puedas en las cerraduras de casa. Recorre los cajones, los armarios, el buzón, el trastero y las bicicletas. Cuando una llave encaja, ponle una etiqueta con el nombre del lugar. Pregunta también a familiares o vecinos, que pueden recordar más de lo que creías. Cada llave identificada es un misterio resuelto.
Las llaves que siguen sin dueño después de un intento serio pueden irse. Si son de casas o coches que ya no tienes, no tiene sentido guardarlas. Quédate como mucho con una o dos, en un recipiente pequeño, por si aparece una pista. Las demás se pueden llevar a un punto de recogida de metal. Deshacerse de ellas es más sencillo de lo que parece.
Las llaves que sí usas necesitan un buen sitio. Un tablero con ganchos junto a la puerta, con una etiqueta bajo cada uno, las tiene siempre localizables. Guarda las llaves de repuesto en un lugar distinto y seguro, para las situaciones de apuro. Añade una anilla de color a las que se parezcan mucho. Con esta organización, nadie tendrá que probar llave tras llave en la puerta de entrada.
Una vez terminado el repaso, el cajón queda más ligero y la cabeza más tranquila. Es un buen ejemplo de cómo un objeto pequeño puede causar un desorden notable. Cada vez que llegue una llave nueva, comprueba si tiene su lugar. Revisa el tablero de vez en cuando, y quita lo que ya no corresponda.