El congelador es uno de los lugares donde más se acumulan cosas olvidadas. Una bolsa de verduras que quedó a medias, un trozo de pan y un recipiente sin nombre acaban en el fondo. Con el tiempo, todo se llena de escarcha y de sorpresas. Cada vez que se abre, se cierra rápido por miedo a encontrar algo raro. Un buen repaso puede devolver el orden y el espacio.
Saca todo y colócalo sobre la mesa o en una nevera portátil, para trabajar con tranquilidad. Agrupa las cosas por tipo: verduras, panes, platos preparados, carne, pescado y helados. Revisa cada paquete y pregúntate si sabes qué es y cuándo lo guardaste. Lo que no reconoces o lleva mucho tiempo ahí, mejor dejarlo ir. Lo demás vuelve al congelador con un plan para consumirlo.
Un plan para lo que queda
Decide qué se va a comer primero y ponlo en un lugar visible. Los paquetes pequeños y planos se colocan delante, y los grandes, detrás. Así, al abrir el congelador, lo que hay que gastar antes es lo primero que se ve. Si tienes varios cajones, dedica uno a cada tipo de alimento. Un poco de lógica evita que todo se mezcle de nuevo.
A partir de ahora, etiqueta cada cosa que entre. Un rotulador de tinta resistente y un trozo de cinta adhesiva son suficientes. Escribe el nombre y la fecha, aunque te parezca que lo recordarás. Cuando pasa un tiempo, las bolsas de distintas comidas se parecen demasiado. Esa pequeña costumbre te ahorra dudas y desperdicio.
Aprovecha la puerta del congelador o una tapa para colgar una lista. Apunta lo que hay dentro y tacha lo que sale. Así se ve de un vistazo qué queda y qué falta. Actualizarla lleva unos segundos, y evita comprar de más o cocinar dos veces lo mismo. Con la lista a la vista, todos en casa saben qué hay disponible.
Antes de volver a llenarlo, limpia el interior con un paño húmedo y deja que el aire circule un momento. Un congelador ordenado se maneja con más facilidad y se limpia mejor. Revisa su contenido cada cierto tiempo, cuando cambie la estación, para evitar que el fondo vuelva a esconder secretos. Cuando llega la hora de cocinar, todo está a mano. Y tú sabes lo que tienes.